Sobre «La vegetariana»

La vegetariana  es una versión de un relato suyo  anterior de 1997, Fruit of my woman (El fruto de mi mujer), un cuento que relata la  historia de una mujer que se empieza a convertir en árbol y su marido la planta y la riega. Cuando llega el otoño empieza a secarse y el marido se pregunta si volverá a renacer en primavera.

Han Kang tardó tres años  en escribir La vegetariana debido a que tuvo una artritis severa en los dedos, lo que le impedía escribir a buen ritmo. Se entiende su sufrimiento y dolor, los cuales traspasan a la obra. Esta es, por descontado, su obra mas importante.

Antes de empezar a escribir una novela, Kang comenta que siempre se hace una pregunta y a partir de ella, indaga, pero nunca va a llegar a responder. La pregunta que se hizo para escribir esta novela fue “¿qué es el ser humano y por qué anida la violencia en él?”.

La vegetariana es una historia que habla sobre una mujer que ha dejado de comer carne debido a unas pesadillas. Pero nunca va a hablar ella. A través de tres puntos de vista distintos (el marido, el cuñado y la hermana) conocemos a Yeonghye y su lucha contra el mundo. Lejos de tratarse de un manual sobre vegetarianismo, la violencia, la injusticia, el dolor y la desesperanza impregnan cada página de la obra.

Trata temas tabú como el desafío a la jerarquía o las relaciones forzadas dentro del matrimonio. Escenarios que no aplica solo a la sociedad coreana, sino que son una realidad universal (el papel de la mujer en la familia, el estatus social como mujer, la opresión o las relaciones matrimoniales).

El papel de la mujer coreana en la obra de Han Kang, especialmente en La Vegetariana, es un tema central y muy profundo que refleja las complejidades y tensiones de la sociedad coreana moderna y tradicional, la opresión y la resistencia. Destacan sus reflexiones sobre la violencia y la profundización en los sentimientos y deseos de sus personajes. Habla sobre las mujeres atrapadas entre las tradiciones culturales y sus propios deseos de independencia, identidad y autodeterminación.

El estilo que utiliza en sus obras son alegorías, fantasías, ecofeminismo y naturaleza.

Han Kang presenta a sus personajes femeninos como figuras que luchan por su autonomía en un contexto social que a menudo impone restricciones estrictas. Profundiza en la lucha interna de sus personajes, explorando cómo las mujeres buscan definirse a sí mismas más allá de las expectativas sociales. La autora utiliza su narrativa para cuestionar las tradiciones y valores que limitan la libertad de las mujeres en Corea.  Nos invita a reflexionar sobre la fuerza y la vulnerabilidad de las mujeres, así como sobre su capacidad para desafiar y transformar su realidad.

Las alegorías sobre la carne, el cuerpo y la naturaleza nos retratan una conciencia ecofeminista que rechaza la carne y lo masculino por asociación directa a lo violento. Ante el sistema hegemónico, encontramos una protagonista que se rebela radicalmente, optando por dejar de consumir carne como una forma de desafiar lo establecido. En este sentido, el simbolismo de la carne se relaciona directamente con la masculinidad, puesto que es fundamentalmente consumida por varones a lo largo de la novela. Por tanto, negarse a comerla y cocinarla es una forma de resistencia individual que podría ser entendida como la creación de una conciencia femenina. El cuerpo de la protagonista sirve de herramienta de lucha y resistencia hasta tal punto que su familia, con un rol tan importante en la sociedad coreana, se posiciona en contra de su decisión.

Hay que puntualizar, además, que una de las particularidades de esta obra es que ofrece una lectura local y, a la vez, global. Es decir, que determinados aspectos de la novela pueden ser interpretados de una manera más concreta para los lectores conocedores de la cultura coreana, mientras que otros pueden ser ampliamente entendidos globalmente. Aunque se presenta la sociedad patriarcal coreana, las desigualdades y desafíos que se muestran son universales.

Son muchas las mujeres que en diferentes momentos de la historia han utilizado el cuerpo como única herramienta de lucha posible para desafiar al poder establecido.

Ellas controlan su cuerpo y ellas lo utilizan como protesta ante un sistema patriarcal que flaquea cuando ve su poder retado. En la actualidad hay muchas Yeonghye en el mundo que sufren la violencia masculina por parte de sus familias, cónyuges y la sociedad. Han Kang, a través de Yeonghye, se convierte en una de esas voces de mujeres que cuestiona el sistema establecido que oprime a mujeres en todo el mundo.

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