Por quinto año consecutivo, el grupo Versus ha ofrecido al público de Jerez un Concierto de Navidad.
El grupo está compuesto por la soprano Irene Román, el tenor y viola, César Carazo; flautas y cuerda pulsada, José Valle, viola da gamba de Viviana Gonzalez y el clave de Lola González.
El programa propone una forma distinta de sentir la Navidad a través de la música: un viaje sonoror que une lo espiritual, lo humano y lo diverso. Se trata de un recorrido ecléctivo que abacar desde los cantos medievales hasta las danzas barrocas del Nuevo Mundo, integrando piezas de profunda elaboración artística junto a otras nacidas en el seno de la tradición popular. Todas ellas, sin embargo, comparten un mismo destino: haber sido acogidas en el gran relato de la historia musical europea e hispanoamericana.
La primer parte se adentra en la devoción medieval y reúne canciones destinadas a los peregrinos que acudían al santuario, para que pudieran cantar y danzar «sin caer en la vanidad».
El segundo bloque nos traslada al Renacimiento y al primer Barroco, donde la contemplación y la belleza alcanzan su plenitud. Tomás Luis de Victoria convierte el asombro ante el nacimiento de Cristo en pura luminosidad sonora.
El último bloque nos sitúa en el Nuevo Mundo, donde las tradiciones europeas se fundieron con las voces, los ritmos y los timbres de América y África. Gaspar Fernándes, maestro de capilla en Puebla, escribió «Xicochi conetzintle», una tierna nana en náhuatl; la «Cachua al Nacimiento» de Perú, combina melodías andinas con formas coloniales; y «Convidando está la noche» de Juan García Zéspedes, irradia la energía mestiza de las celebraciones navideñas. En estas obras, las sonoridades autóctonas y las europeas convivieron desde sus orígenes: por ello, en el programa del concierto se emplean instrumentos característicos del folclores hispanoamericano, como el cuatro o el charango, que aportan una autenticidad tímbrica cercana al espíritiu original de esta música.
Así, este mosaico de piezas (unas de gran refinamiento artístico, otras profundamente arragiadas en la tradición popular) ofrece una mirada plural y viva de la Navidad: una celebración que une lo sagrado y lo humano, lo antiguo y lo nuevo, lo europeo y lo americano. bajo la misma luz del misterio. Lo demuestra el hecho de que los Claustros de Santo Domingo se llenaran para escuchar el concierto, mientras en las calles de Jerez resonaba el eco de las zambombas.


