¿CÓMO TRATAR EL SUFRIMIENTO?

El profesor Valentín Serrano García es doctor en Historia del Arte y Premio Extraordinario del Ministerio por su tesis sobre las relaciones entre tecnología, arte y sociedad. Posee un Máster en Integración y Correspondencia de las Artes, otro en Estética Cinematográfica y un Máster en Formación del Profesorado.

En el comienzo de la conferencia, intenta responder a la pregunta de ¿por qué el ser humano no consigue vivir en calma y placer? El hilo argumental es que el ser humano es creativo y está constantemente fijándose y respondiendo a estímulos.

Existe un dolor existencial (como el hambre) y un dolor esencial, que podríamos llamar el dolor con mayúsculas, que revela algo y se le puede dar un significado. Debemos tener empatía porque este dolor es muy subjetivo. El hecho de que busquemos siempre culpables de nuestra situación representa un problema para afrontar el dolor. Además, mientras que el placer es anónimo, el sufrimiento es individual, íntimo y difícil de explicar.

Formas de tratar el dolor a lo largo de la historia:

1º-Posesión divina: en muchas comunidades, se teme y se venera al diferente, considerando que es quien puede ayudar, que el que está al límite de las convenciones tiene mayor capacidad para entender las circunstancias.

2º-El Arte: durante muchas épocas se ha considerado que no cultivar ninguna expresión artística podía llevar al mal. El arte es útil para redireccionar, ejercitar la inteligencia y paliar el sufrimiento del artista. Los mitos y cuentos sirven para transmitir valores y codificar mensajes. Hay que tener en cuenta el peso del condicionamiento social.

3º-El Deseo: como concepto filosófico, psicológico… Siempre parece faltarnos algo, a menudo, perseguimos lo que nos daña, deseamos lo prohibido, no aceptamos lo inevitable. En muchas culturas se ha considerado que un deseo insatisfecho causaba el mal. Hay que tener en cuenta que el deseo no lo escogemos, tampoco los pensamientos; el deseo no es tener, no se calma con objetos. La responsabilidad no deviene por desear algo horrible, sino por llegar a ejecutarlo. Más que reprimir, es necesario canalizarlo, acompañarlo y aceptar tener momentos de vacío, en el que no estemos totalmente satisfechos.

4º-El Goce: alivia durante un tiempo, pero suele acarrear otros problemas si se llega al abuso. El problema del goce es la medida, que llegue a ser peor que el propio sufrimiento. Hay autores que hablan del capitalismo como el goce moderno por incitar a la acumulación como medio de alcanzar la felicidad, haciendo nacer necesidades que no responden a una realidad.

Todas las culturas buscan paliar el sufrimiento, aunque sea de formas que puedan parecer equivocadas. Acompañar nuestra fragilidad quizás sea la clave.

En el turno de preguntas se intenta una aproximación a las razones por las que sufrimos. Estamos desacompasados con la realidad en la que vivimos, estamos como en una ficción.

Acerca de las personas llamadas altamente sensibles, el ponente destaca que nos falta escucha y en un mundo tan invasivo, no sería de extrañar que pudiera ser un síntoma.

La empatía, el deseo o el goce ni se crean ni se destruyen, sino que fluyen y se transforman según las circunstancias.

Acerca de las dificultades para explicar lo que nos pasa y ser comprendidos, el ponente cierra con un mensaje positivo: Somos seres humanos y el amor, la compasión, deberían servir para entendernos.

Extracto de la conferencia ofrecida el día 3 de diciembre de 2025, elaborado por miembros del Área.

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