Navidad en Biafra
Chinua Achebe (poeta nigeriano)
Un regalo navideño triste que huye de la alegría obligatoria y el derroche desmesurado pero que se acuerda de quienes viven estas fechas entre las ruinas de la guerra o mueren por falta de alimentos (el autor).
Más allá de las puertas del hospital
las buenas monjas habían instalado un
pesebre de palmeras para ofrecer refugio
a una fina escena de Belén de escayola.
La Sagrada Familia estaba en el centro serena.
El Niño Jesús rollizo con mirada sabia y mejillas rosadas.
Uno de los Reyes Magos, de acuerdo con la leyenda,
como un Otelo negro en traje suntuoso.
Otras figuras de hombres y ángeles parados a
distancia y el buey de siempre, mirando fijamente con un sagrado asombro.
Más pobre que los pobres devotos que habían pagado
su homenaje con el lamentable ofrecimiento de nuevas
monedas de aluminio
que algunos comerciantes habrían aceptado y
con un desgastado billete de cinco chelines
ella se persignó y rezó con los ojos abiertos.
Su hijo, apoyado como un lagarto muerto en su hombro,
los brazos y las piernas cauterizados por el hambre…
eran para su clase un milagro…
Grandes ojos hundidos, afligidos por el aburrimiento del
pasado, hasta una llana e irreconocible viscosidad
iban acabar lejos e inmóviles en su hombro…
Terminada su oración, le dio la vuelta al niño y señaló
esas bonitas figuras de ángeles, hombres y bestias,
una escena que remueve el corazón de un niño.
Pero todo lo que él concedió fue una lenta mirada
inexpresiva y totalmente irreconocible y de nuevo
comenzó a girar su enorme cabeza a un lado, agotado
como antes en la distancia vacía.
Ella se encogió de hombros, se persignó otra vez y se lo
llevó.
P/D: Guerra de Biafra, 6 de julio de 1967 al 13 de enero de 1970
