
El pasado jueves 20 de noviembre inauguramos nuestra tertulia en el Bar La Moderna.
La tarde estaba templada, demasiado tranquilas las calles (quizás descansando para el bullicio y la algarabía que se aproximan). En el interior del bar, ruido de cucharillas, de máquina de café y de conversaciones.
Poco a poco, los protagonistas fueron llegando. ¿Qué quienes eran? Ateneístas Siglo XXI, cómo no. Con curiosidad, sin los nervios del debut, fueron sentándose. Al principio, ordenadamente, hasta que, a medida que se sumaron más personas, el pequeño grupo se hizo un gran círculo. Pudimos contar dieciséis. Y se abrió el telón con naturalidad, porque ¿a quién no le apetece tener un rato de conversación tomando un café?
Se habló de cultura y educación; de la dificultad de entender ciertas expresiones artísticas sin pasar por ignorante; de cine y de series; de individualismo y sentimiento de grupo; de equipamientos culturales; de Jerez y el vino… Se habló distendidamente; sin guión previo; sin orden, aunque sí concierto.
Habíamos ido a hablar y nos fuimos con la sensación de que, además, habíamos escuchado.
Pronto la siguiente.
